Aun que sea fácil, es aburrido
lunes, 4 de mayo de 2015
Relaxing cup of bailesito en el gimnasio
Hoy voy a hablar de uno de los (atención, comienza la ironía) mejores placeres que este colegio nos da, aproximadamente, una vez cada año. Bailar en educación física. Es una maravillosa sensación que, curso tras curso, cautiva a más y más estudiantes (fin de la ironía). No, en serio, ¿por qué? ¿Qué hemos hecho en otra vida, matar gatitos o ser del partido nazi? ¿Es este el castigo por eso? Año tras año somos forzosamente obligados a bailar bailes cada vez mas elaborados y difíciles; y nuestra mayor suerte es que las fuerzas divinas se apiaden de nosotros y podamos bailarlo en grupo. Pero sino, además de eso, tenemos que bailarlo en las temidas parejas. Parejas que rara vez son de mutuo acuerdo (recordemos el Velasco-Paula Martín del 13-14 o el trío Paula Olmo-Coloma-nacho del 14-15, que a todos nos cautivó el corazón latino) y que son forzadas a bailar para divertimento del vulgo. Este año hemos sido obligados a elegir entre multitud de panchetadas y, además bailar el chotis (lo cual es lo mejor del asunto para el género masculino, porque solo tenemos que dar vueltas sobre nuestro propio eje mientras nuestras compañeras nos orbitan).
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