jueves, 21 de mayo de 2015

Se acabo el Blogger

Bueno chicos, he pasado un rato genial haciendo el blog como proyecto para el tema de la Web 2.0. Me lo he pasado muy bien, pero como todo lo bueno, llega al final. Ha sido un partido difícil, hemos podido perder en cualquier momento, pero al final hemos salido adelante.
P.D.: No vale llorar.


lunes, 18 de mayo de 2015

Las clases de Informática molan cantidubi

Una de las cosas más divertidas del colegio son las clases de Informática. No las teóricas, esas son como todas, a veces aburridas y a veces divertidas. Pero las prácticas molan siempre. Molan porque no son como la todas clases, en las que hay que copiar apuntes y luego hacer ejercicios, y después repetir. Las clases prácticas son más libres, aunque todos sabemos lo que tenemos que hacer y para cuando tenemos que hacerlo; asi que podemos organizarlos como queramos y hacer las cosas a nuestro ritmo. Además, tenemos compañeros que nos pueden ayudar mucho si estamos perdidos o si nos atascamos en algún ejercicio (aunque en mi caso que suele tocar a mí ayudar a Velas con sus prácticas, pero bueno, en el fondo es una buena chica). Así que ojalá fueran todas las clases igual que las prácticas de Informática.

martes, 12 de mayo de 2015

Gente que loveo fuerte

Llevare a cabo, en esta entrada, una tabla con antiguos profesores que eran los amos y por qué:

Profesores
Año
Por qué eran geniales
Leticia
4º de primaria
Porque era súper maja y tenía paciencia, lo cual viene guay para mi antiguo yo
Félix
Primaria
Estuvo toda primaria enseñándonos inglés, y siempre te reías con él
Laura
5º y 6º de primaria
Me enseñó taaaantas cosas en esos dos cursos. Salí como un Einstein.
Alberto Dorrego
4º de primaria
En clase le odiaban, pero a mí me caía bien. Fue campeón de España de 200 metros masculino
Esther
3º ESO
No aprendíamos una basura, pero las clases eran tope de gama
Fernando
3º ESO
Un grande de la música


Aquí os dejo la prueba de que Dorrego fue campeón de España (pero el primero se cayó y tiró al segundo).


lunes, 11 de mayo de 2015

Best asignatura EUW

Hoy voy a hablar de la asignatura que mas odio en el universo, ninguna. En teoría, la asignatura que menos me debería de gustar es Biología, porque odio los bichos y todo lo que tenga que ver con los bichos. Pero Paco lo da taaaaaaaan bien que uno no puede decir nada malo de la materia. Hay asignaturas que no me hacen mucha gracia, como Alemán o Religión, pero en general a todas les veo el lado bueno. Las mejores, obviamente, son Fïsica, Lengua e Informática.

Como se queda la entrada corta, además, os diré que optativas cursaré en bachillerato. TIC y Dibujo Técnico. Y ya está. Rápido, conciso, picadito y para toda la familia.

martes, 5 de mayo de 2015

Fisica mola cantidubi

Hoy voy a hablar de la mejor asignatura del mundo mundial, Física de cuarto. Antes de que empezase el curso me daba bastante miedo porque la gente decía que Paco era muy estricto y nos iba a poner muchos ejercicios. Era verdad, pero la asignatura resultó ser la mejor del curso con diferencia. Aunque al principio de cada mes nadamos en montañas y montañas de ejercicios, y Paco siempre dice que ya deberian estar hechos, nos dedicamos a aprender cosas geniales ya hablar de agujeros negros y del universo. Además, la mitad de los ejercicios van sobre tirar bombas, hacer explotar bombas o tirar cosas por un precipicio, lo cual hace las cosas bastante más divertidas. Los exámenes son muy agobiantes y al principio parecen la muerte, pero nos salen bien despues de haber practicado (excepto si eres García, entonces estas condenado al eterno seis). Gracias a esta asignatura me he decidido a hacer ciencias durante el bachillerato (aunque la carrera que quiera requiero de mucho diseño artístico), asi que podeis imaginaros lo genial que ha sido

lunes, 4 de mayo de 2015

Relaxing cup of bailesito en el gimnasio

Hoy voy a hablar de uno de los (atención, comienza la ironía) mejores placeres que este colegio nos da, aproximadamente, una vez cada año. Bailar en educación física. Es una maravillosa sensación que, curso tras curso, cautiva a más y más estudiantes (fin de la ironía). No, en serio, ¿por qué? ¿Qué hemos hecho en otra vida, matar gatitos o ser del partido nazi? ¿Es este el castigo por eso? Año tras año somos forzosamente obligados a bailar bailes cada vez mas elaborados y difíciles; y nuestra mayor suerte es que las fuerzas divinas se apiaden de nosotros y podamos bailarlo en grupo. Pero sino, además de eso, tenemos que bailarlo en las temidas parejas. Parejas que rara vez son de mutuo acuerdo (recordemos el Velasco-Paula Martín del 13-14 o el trío Paula Olmo-Coloma-nacho del 14-15, que a todos nos cautivó el corazón latino) y que son forzadas a bailar para divertimento del vulgo. Este año hemos sido obligados a elegir entre multitud de panchetadas y, además bailar el chotis (lo cual es lo mejor del asunto para el género masculino, porque solo tenemos que dar vueltas sobre nuestro propio eje mientras nuestras compañeras nos orbitan).
Aun que sea fácil, es aburrido


jueves, 30 de abril de 2015

Caridad y el cuchillurón.

Hoy voy a contaros cual fue el mejor día de mi vida. Era un viernes más, o eso creía que yo, hasta que dieron las cuatro y media de la tarde. Estábamos leyendo tranquilamente a Federico García Lorca (un grande), cuando Caridad se acercó sigilosa a la mesa de Velas, y robó el Cuchillurón (mitad cuchillo mitad tiburón, el rey de los siete mares), y lo usó para amenazar a García de muerte mientras leía plácidamente. García entró en estado de shock y todos los demás lloramos de la risa. ¿Por qué, al fin y al cabo, que hay mejor en este mundo que tu profesora de literatura amenace a un compañero con un cuchillo de los chinos mientras este lee? Después de salir de su estado catatónico, García intento excusarse diciendo que era un macho y no se asustaba, pero el daño ya se había hecho. Aunque no hay fotografías de los acontecimientos, aquí tenemos a Lorca, un grande, y sus poesías, también grandes, que además leiamos mientras se desarrollaban esos maravillosos acontecimientos.

Cataluña: Un viaje inesperado

Este año, 4º, hemos hecho un viaje de fin de curso (al final del segundo trimestre) a ese bello país que es Cataluña. Fue una aventura peligrosa y llena de peligros peligrosos, pero hicimos grandes amigos como Jordi Garceta o DJ Mierdaseca que nos ayudaron a superar los peligros peligrosos.

El primer día, Rafa llegó tarde diez horas y por su culpa llegamos tarde diez horas. Fue un duro golpe, pero nos repusimos cuando fuimos a comer en un sitio donde vendían croquetas a 1,15 la unidad. Finalmente, pasamos por el paso fronterizo y entramos a Cataluña. Llegamos al hotel, donde nos recibieron cálidamente 0 personas y un par de carteles en ruso. Ese día nos dimos cuenta de que el buffet era maravilloso (nótese ironía) y de que el espejo de la habitación del GS se podía descolgar pero no colgar.

El segundo día conocimos a una gran persona llamada Jordi Garceta. Jordi era el pequeño de una familia de cormoranes que nació en el nacimiento del Ebro, y un día siguió la corriente y llegó al delta, donde le contrataron y le entrenaron durante años en el noble arte de ver garcetas por un telescopio. Rápidamente nos dimos cuenta de que era una bellísima persona y aprendimos mucho sobre las garcetas. Aunque por la tarde, despedirnos de él fue un duro golpe, pero se nos olvidó cuando volvimos a cenar en ese maravilloso buffet.

El tercer día fuimos a Barcelona, capital del país de Cataluña. Al llegar nos metieron en un simulador 3D sobre Gaudí que nos enseñó no se debe mezclar arquitectura y dragones porque salen edificios muy peligrosos, pero en el fondo era un buen hombre hasta que le atropelló un tranvía y le llevaron a un hospital de pobres y se murió. Luego, el GS consiguió la tercera máscara, que posteriormente se usará para defenderse de los vascos malos que asolaron el hotel.  Además, ese día Velas nos enseñó su ancestral técnica mediante la cual su cresta desafía las leyes de la gravedad.

El cuarto día fuimos a Port Aventura, donde aprendí que nunca te has gastado el dinero suficiente. Fue un día genial porque los rojos leninistas ganamos a los capitalistas en una carrera al Stampid y Velas se gastó diez millones de euros para conseguirle un peluche a la pobre Amanda. Nos montamos en el Shambala, que me hizo reflexionar sobre lo empinada que puede ser una cuesta sin dejar de ser legal.


El último día, llegué al baño de mi habitación y descubrí que la nevera había adquirido vida propia y había decidido mudarse, pues su anterior casa al lado de la terraza sin sillas no le parecía lo suficientemente buena. Fue un día triste, sobre todo porque comimos en un restaurante bastante malo, pero estuvo guay.




miércoles, 29 de abril de 2015

La ESO

Siendo primaria la etapa más larga, sabe repartir su peso e importancia bastante bien. Te preparan lentamente para lo que se te viene encima. Pero, si hay un boom, una gigantesca explosión de cambios, nuevos retos y fuegos artificiales, eso es la ESO.

La Educación Secundaria Obligatoria combina lo mejor de lo peor, y aun así es genial. Coge tu etapa de mayores cambios, tanto físicos como psicológicos; un nuevo mundo de deberes, trabajos y exámenes para que el que crees que nadie te ha preparado, nuevos profesores, nuevos compañeros y unas nuevas y horrorosamente difíciles asignaturas. En la ESO caes de culo contra el mundo real, contra el mundo en el que o estudias o estas jodido, en el que atiendes o estas jodido, en el que o sabes por dónde vas o estas jodido.  Y, aunque en primaria te habían hablado de cosas como recuperaciones, exámenes trimestrales o trabajos de investigaciones, esos términos no cobran verdadero sentido hasta que no te encuentras de frente con cualquiera de nuestros maravillosos profesores (véase nuestra maravillosa profesora de informática que, espero, este puntuándome mientras lee estas líneas).


Sinceramente, no puedo elogiar lo suficiente esta etapa. Toda mi madurez (o la que creo tener) se lo debo a estos cuatro cortos y efímeros años que he pasado en este centro. He viajado, me he reído, he sufrido, he llorado; y, lo más importante, he aprendido valiosísimas lecciones. Por todo esto, y por evitar sentimentalismos, creo que no hay nada más que decir.

Aquí soy enano, pero no tanto

La educación primaria es la etapa más larga en la educación de cualquier niño. Seis años: desde que tienes cuatro años, donde eres prácticamente un niño recién sacado de parvulitos; hasta que tienes diez y estas a punto de entrar en el "serious business", la ESO. Y, quizás por ser la más larga o por la etapa que cubre de tu infancia; es en la que se encargan de inculcarte la base de absolutamente todo, desde las operaciones matemáticas más básicas hasta obligarte a escribir como una persona normal y no como un habitante de una tribu de la África profunda. Esto, obviamente, no es un proceso rápido. Básicamente, en los años impares introducen los grandes bloques de nueva información y en los pares los asientan con firmeza en tu cerebro. Por eso se comienza a multiplicar en tercero y a dar historia en quinto; para luego aprender a dividir en cuarto (una continuación de la multiplicación, al fin y al cabo) y recibir lecciones de historia de España, bastante más concreta. Además, es la etapa en la que los niños más crecen. En primaria jamás bajé del top 3 de chicos altos en mi clase; cuando en la ESO me he quedado completamente estancado.

Opino que primaria es el sitio de las primeras veces. La primera vez que te enfrentas a deberes, a un examen, a una excursión seria o a un viaje de estudios, es aquí;  y aunque es cierto que no son ni una décima parte de lo que en un futuro serán, son una buena base. Te enteras de que no todo se soluciona leyéndotelo la noche de antes o de que tienes que pensar lo que haces si no quieres cagarla con más frecuencia de la habitual. Y esas son unas lecciones clave.

Pero, pese a todo esto, eres un niño. Un niño que apenas tiene obligaciones; pero lo compensa con unas ganas de hacer cosas y pasárselo bien increíbles. Y, quizás por eso, es una etapa tan genial de la vida.









martes, 28 de abril de 2015

Mi infancia más lejana

Recuerdo mi primer día de colegio como si fuera ayer. Era una fría mañana de septiembre, y mis padres me habían sacado de casa a las ocho, una hora a la que para nada estaba acostumbrado. Y, quizás por instinto, lloraba como me estuviesen arrancando un pie mientras el coche hacia el poco camino que separaba mi antigua casa, en Atocha, hasta el centro de Los Lapazares. Si bien había ido a El Chovo, la guardería, mis padres no tardaron en sacarme porque tenía una extraña tendencia a contraer enfermedades. Pero ya no tenía escape.


Aunque recuerdo esos momentos previos a entrar al colegio, recuerdo a la multitud de chiquillos en esa calle y el frío que hacía, soy incapaz de recordar lo que vino después. Casi todo lo que recuerdo de ese tiempo son momentos fugaces y detenidos en el tiempo, así como varias anécdotas. Tampoco recuerdo con claridad cuando conocí a muchos de los que serían mis compañeros durante mucho tiempo. Pero si recuerdo el patio y su arena, que siempre estaba presente en las zapatos, recuerdo que cada mesa tenía el nombre de un animal y yo siempre estaba en la del pez, recuerdo cuando le rompí un libro a Diego, recuerdo cuando dos compañeros tiraron, cada uno de un brazo, de mí, para que les prestase atención, y al final me castigaron a mí todo el día. Y recuerdo que esa etapa de mi vida fue bastante lenta, o por lo menos eso me parece en comparación con la actual, en la que, literalmente, el tiempo vuela.  No siento sino añoranza a esos días, carentes de preocupaciones, en los que no existían ni deberes, ni exámenes, ni ningún problema al que no encontrara una solución fácil tan solo reflexionando un poco.



Fueron dos años los que pasé en Los Lapazares, el primero en la planta de abajo y el segundo en la de arriba. Al tercer año nos trajeron al Mater, el colegio en el que estoy cursando mi último año; y básicamente, uno de los sitios en los que más tiempo he pasado en toda mi vida. Posiblemente el que más, pues he cambiado de casa, y ni de pequeño ni ahora paso mucho tiempo en ella. El cambio fue bastante impactante, pues pasamos de movernos en un entorno cómodo y seguro, con un sitio conocido y solo compañeros de mi edad, a compartir un sitio con chicos y chicas de hasta diez u once años de diferencia; pero la verdad es que no supuso en ninguno de nosotros un impacto muy grande. Y, poco a poco, fue acabando nuestra educación primaria, y nos preparábamos para la etapa más larga en la educación de un niño.

Aunque no he sido capaz de encontrar un video de alguna de nuestras actuaciones, si he conseguido una de alguna generación anterior o posterior