jueves, 30 de abril de 2015

Caridad y el cuchillurón.

Hoy voy a contaros cual fue el mejor día de mi vida. Era un viernes más, o eso creía que yo, hasta que dieron las cuatro y media de la tarde. Estábamos leyendo tranquilamente a Federico García Lorca (un grande), cuando Caridad se acercó sigilosa a la mesa de Velas, y robó el Cuchillurón (mitad cuchillo mitad tiburón, el rey de los siete mares), y lo usó para amenazar a García de muerte mientras leía plácidamente. García entró en estado de shock y todos los demás lloramos de la risa. ¿Por qué, al fin y al cabo, que hay mejor en este mundo que tu profesora de literatura amenace a un compañero con un cuchillo de los chinos mientras este lee? Después de salir de su estado catatónico, García intento excusarse diciendo que era un macho y no se asustaba, pero el daño ya se había hecho. Aunque no hay fotografías de los acontecimientos, aquí tenemos a Lorca, un grande, y sus poesías, también grandes, que además leiamos mientras se desarrollaban esos maravillosos acontecimientos.

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