Hoy voy a contaros cual fue el mejor día de mi vida. Era un
viernes más, o eso creía que yo, hasta que dieron las cuatro y media de la
tarde. Estábamos leyendo tranquilamente a Federico García Lorca (un grande),
cuando Caridad se acercó sigilosa a la mesa de Velas, y robó el Cuchillurón (mitad
cuchillo mitad tiburón, el rey de los siete mares), y lo usó para amenazar a
García de muerte mientras leía plácidamente. García entró en estado de shock y
todos los demás lloramos de la risa. ¿Por qué, al fin y al cabo, que hay mejor
en este mundo que tu profesora de literatura amenace a un compañero con un
cuchillo de los chinos mientras este lee? Después de salir de su estado
catatónico, García intento excusarse diciendo que era un macho y no se
asustaba, pero el daño ya se había hecho. Aunque no hay fotografías de los
acontecimientos, aquí tenemos a Lorca, un grande, y sus poesías, también
grandes, que además leiamos mientras se desarrollaban esos maravillosos acontecimientos.
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